Veinte años haciendo Frente

By Juan P. Lewis

Cuando Ángel me comentó de los festejos por los veinte años del Frente y me pidió que escribiera un texto corto contando lo que fue la militancia para mí, me pareció mejor dirigirme a los que no me conocen. Me uní al Frente a fines del 1993 y aunque ya hace mucho que no participo activamente, la verdad es que nunca me fui del todo. Hace ya unos cuantos años que no vivo en Argentina, pero no pasa fin de Marzo o principio de Abril en el que no le eche un ojeada cibernáutica a los resultados de las elecciones estudiantiles rosarinas… aunque sólo sea por un acto de saudade.

No fue fácil integrarme al Frente. A pesar de que los años me hayan llevado hacia el escepticismo racional, era y sigo siendo católico en más de un sentido. Aunque piense que el trabajo alienado sea el ojo del huracán de nuestra sociedad, nunca me he definido como Marxista, entre otras muchas razones, porque el ejercicio de interpretación talmúdica de Das Kapital tan común a muchos Marxistas (no a todos), me parece intelectualmente limitante. El Leninismo me da algún que otro escalofrío. Siempre tuve un interés particular por Estados Unidos, su sociedad y su cultura, a las que considero mucho más revolucionarias de lo que muchos se atreverían a reconocer. Aunque ya lo intuía cuando me chamuyaba incansablemente las colas de votantes de Humanidades y Artes, un año en el corazón industrial de Westfalia y el servicio de salud Británico me han convencido de que ese proyecto de masas de estirpe Engelsiana que se llama Social Democracia tal vez no sea tan malo. Nunca quise ser como el Ché… y para colmo de males, la nueva trova cubana me aburre soberanamente.

Los que no me conocen seguramente se preguntarán, ¿qué hace este tipo enviando una misiva a una celebración del Frente haciendo hincapié en todo lo que pareciera más que nada alejarlo de él? Es que ese es el mensaje que quiero transmitir a los más nuevos. Vivir sin contradicciones no es vivir y si la militancia no te llena de vida, es mejor no militar. Es justamente donde se producían los desencuentros, donde yo más me identificaba con el Frente. Incluso desde antes de empezar a militar, el Pampillón no fue tanto un espacio donde acordar, sino donde disentir. Un espacio donde cada pedacito del bagaje con el que me largaron a la vida adulta era cuestionado, analizado y puesto cabeza abajo, parafraseando a Christopher Hill. Pero sobre todo, el Frente fue un espacio en donde los que no necesitamos carnet para ser comunistas éticos podíamos reunirnos a compartir nuestras propias desencuentros, disidencias y contradicciones y al menos hacer el intento de transformarlas en el motor de nuestras acciones; y en ese sentido, el Frente fue para mí una experiencia de crecimiento moral, intelectual y político como casi ninguna otra… y una etapa de mi vida a la que siempre recuerdo con nostalgia, cariño y alegría.

Un abrazo a todos y viva el Frente Amplio Santiago Pampillón!

Juan P. Lewis
Desde Edimburgo, cuna de la Modernidad

6 comentarios para “Veinte años haciendo Frente”

  1. Carlos Gago Aragón Dice:

    Me ha gustado.
    Un abrazo.

  2. Leonardo Arengo Dice:

    Y pensar que yo, en Filo de la UBA, militaba para Compañeros de Base en furibunda guerra contra el Pampillón. Pero es verdad, estamos en veredas parecidas, tanto respecto a Engels, Lenin y el Che (dejemos a Tertuliano y Agustín para otra vuelta).
    Abrazo desde latitud 35°34′8.50″ Sur, longitud 58° 0′2.37″ Oeste.

    • Juan P. Lewis Dice:

      Hola Leonard,

      el Pampillón del que hablás es anterior al mío. El Pampillón en el que yo estuve era otro tanto de los frentes del PC, pero poco a poco fue tomando su propio rumbo. El PC intentó siempre controlarlo todo, pero había demasiada gente inteligente como para que pudieran hacerlo… y era todo post 1989, lo que daba un poco más de soga. Ya le llegará el turno a Tertuliano, no te preocupes.

  3. Veronica Dice:

    para ¿complementar? la versión del Juampi, yo recuerdo un ámbito fumatorio donde el único que no fumaba era él y la gente discutía por qué no leer a Vargas Llosa cuando yo estaba (secretamente) leyendo La tía Julia y el escribidor. Nunca milité activamente porque tenía que rendir los parciales pelotudos de civil y en el tiempo libre tenía que leer Anna Karenina, pero acompañé la militancia de otros mejores que yo y no menos importante (creo), siempre los voté. Una vez estuve penúltima en una lista que saco más votos que de costumbre porque llevaba a Lewis (el otro) a la cabeza. Y me acuerdo de una noche especialmente turbulenta en que nos peleamos a los gritos con la franja de derecho, que en derecho eran (casi) todos los demás.
    A los nuevos les digo: que nadie te diga qué carajo leer a menos que le preguntes. Y andá a votar la lista del Frente, herman@.
    Al Frente Amplio Santiago Pampillon, feliz cumpleaños con cariño y saudade.

    Veronica desde Gainesville, cuna del gatorade.

    • Juan P. Lewis Dice:

      Hola Vero,

      no recuerdo la anécdota, pero puedo imaginarla. La verdad es que en ese sentido el Frente de Humanidades era bastante abierto. Creo que tipos como Agüero o los mellizos Oliva le dieron un contenido que falta a muchos rejuntes parecidos. Para nosotros el libro era Guerra y Paz, pero es que éramos muchos de historia, así que se entiende la elección. La elección con mi primo a la cabeza fue un hito, pero con Pablo Javkin a la cabeza de la Franja era imposible hacer nada, ni siquiera con el mejor de los candidatos.

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