EL 18 de Brumario nuestro de cada día

By Juan P. Lewis

Ayer tuve una reunión con mis supervisores y me dijeron que por primera vez en mucho tiempo había entregado un escrito que era coherente, interesante, muy bien argumentado y entretenido de leer. Aprovechando el buen humor provocado por tales comentarios, hoy fuimos con Manolita a comer una pizza a la Favorita, un ristorante italiano a estribor del Leith Walk. Decidí pedir una pizza que, según el menú, estaba rociada con aceite de trufas. Jamás había oído hablar de un óleo semejante y se lo comenté a Manolita, tras decidirme por tal variedad pizzera. Vino il cameriere y Manolita ordena su elección, y la pizza que yo había decidido degustar, pero “sin aceite de trufas”. “¿Por qué razón?” le pregunté sorprendido, a lo que contestó que porque era obvio que a mí nada que tuviera algo que ver con las trufas me podía gustar. Recordé las veces que salíamos a comer con mi familia materna y a la hora de los postres mi abuela declaraba ex cathedra que a mi abuelo le gustaba el helado de vainilla. El viejo no lograba siquiera abrir la boca cuando “ploac” dos bochas de helado de vainilla eran depositadas sobre su plato sin que le quedase más remedio que comer lo que sin dudas a él le encataba… Al menos nos reímos al unísono, y me quedé pensando en cuánta verdad hay en eso de que la historia se repite… aunque en este caso sea las dos veces como farsa…

6 comentarios para “EL 18 de Brumario nuestro de cada día”

  1. Mariana V. Dice:

    E afinal o que é o azeite de trufas?

  2. nicolas Dice:

    jeje, pero al menos a tu abuelo le daban algo que le gustaba.

    a mi viejo le decian: …”Seguro que preferis eso? que obviamente estara frio o vaya alguien a saber desde cuando lo tienen preparado. Por que no mejor te elegis xyz que es mucho mas rico?”… y ahi se lo enchufaban.

    Por suerte no se convirtio en un asesino serial ni nos corto a todos en pedacitos como venganza de tal castracion a su libertad de eleccion.

    Un abrazo

    Nico

  3. Carlos Gago Aragón Dice:

    Un dicho castellano reza así: “A mi mujer le encanta el melón, a mí, la sandía. Nos hartamos de melón”.

    Un abrazo.

    Carlos

  4. Veronica Dice:

    pues si Manolita dice que no te gusta el aceite de trufas, es que no te gusta, que tanto.

  5. Iñaki Dice:

    si os pasa una vez, esta bien reirse.

    si pasa dos veces, es para preocuparse…

    no me resigno a que la guerra de sexos melon-sandia sea inevitable…

    Dejemos de ser medias naranjas para ser naranjas enteras!!!

    una abrazo!!!

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